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jueves, 17 de diciembre de 2009

Enamorarse de una idea



Siempre he pensado que la pasión ayuda para llevar a buen término una idea, para trasformarla en un negocio, trabajo o empresa, como queráis verlo.

A veces la idea es de una solo persona, aunque en el mundo de la informática-tecnología conocemos varios casos de dos emprendedores con la misma idea, y esto no es fácil, por ejemplo tenemos a Bill Hewlett y David Packard (H.P.), Steve Jobs y Tim Cook (Apple), John Walker y Brad Bird (Pixar), y los súper conocidos Bill Gates y Steve Ballmer (Microsoft).

Pero quería comentaros un caso, que a mi siempre me a gustado mucho, es la de un japonés, se llamaba Soichiro, en 1.983 estudia ingeniería y tuvo una idea, se enamoro de ella y vendió todo lo que tenia, incluidas las joyas de su mujer, para montar un taller y diseñar un concepto nuevo de pistón, con la intención de vendérselo a Toyota.

Trabajo durante meses en el prototipo, lo presento, pero se lo echaron atrás por falta de calidad, dos años después volvió a Toyota y firmo un contrato para fabricar el pistón, su sueño se había cumplido. Con el dinero del contrato empezó a construir su fábrica, pero como Japón había entrado en la guerra, no le vendían hormigón, así que se puso a fabricar hormigón, durante la guerra, su fábrica fue destruida parcialmente varias veces.

Pero el continuo con su sueño, y cuando parecía que estaba terminado la planta, un terremoto la arraso, ¿y que hizo?, pues como en ese momento no había mucha gasolina y todo el mundo iba en bicicleta, fabrico un pequeño motor para no pedalear, y se le ocurrió pedir ayuda, a los miles de ciclista que recorrían las calles de su país.

Entonces envío 15.000 cartas, y le contestaron 5.000 que querían participar en el proyecto, y gracias a estos accionistas, creo una fabrica de motos, supongo que a estas alturas ya sabéis que Soichiro tenia un apellido ahora muy famoso, Honda.

Esta historia demuestra que si tienes una buena idea, y te enamoras de ella, se cumplirá tu sueño, siempre que tengas la fuerza de seguir adelante, pase lo que pase.